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Como el daño ambiental puede conducir a nuevas enfermedades

La deforestación, la agricultura intensiva y el uso cambiante de la tierra disminuyeron alrededor del 68% de animales salvajes en los últimos 50 años, según el Fondo Mundial para la Naturaleza. Pero este problema todavía tiene una solución, más de 100 países reconocieron la necesidad de revertir el declive de especies para el 2030.

Las mismas acciones que amenazan los ecosistemas también ponen en peligro la salud humana. La creciente evidencia apunta a una conexión entre las prácticas ambientales destructivas y algunas enfermedades emergentes. Sin embargo, todavía no se comprende con exactitud como un fenómeno conduce al otro. Por ejemplo, sigue sin poder esclarecerse el origen de covid-19, que pudo haberse filtrado de un laboratorio o “extenderse” de los murciélagos a los humanos, a través de una especie intermediaria. Los cambios en los ecosistemas están relacionados con la propagación de enfermedades y aumenta el riesgo de brotes. Mas de 330 enfermedades que surgieron entre 1940 y 2004, fueron transmitidas de animales a humanos, como ocurrió con el VIH/SIDA y probablemente el covid-19.

Aunque muchos factores están involucrados en la transmisión de enfermedades, incluido el crecimiento de la población, la migración y el cambio climático, los científicos centran su atención en cómo la alteración de la tierra interfiere con el viaje de un patógeno de los animales a los humanos. Un estudio publicado en marzo de este año por la Universidad de Montpellier y la Universidad de Aix-Marseille encontró que una razón probable del aumento de patógenos. La tala de árboles aumenta el contacto entre humanos y animales portadores de enfermedades como las infecciones virales transmitidas a través de las picaduras de mosquitos, como el Zika, el dengue y el chikungunya.

Investigadores de la Universidad de Florida realizaron estudios de 87 especies de mosquitos en 12 países, alrededor de la mitad de las especies estaban asociadas con ambientes deforestados y más de la mitad son portadores de enfermedades.Si los hábitats de los depredadores se destruyen y sus poblaciones disminuyen, otras criaturas como roedores, mosquitos, murciélagos y algunos primates tienden a agruparse en lugares donde estarán expuestos con mayor frecuencia a los humanos.

En última instancia, se necesita más trabajo para comprender cómo la interacciones de los seres humanos con una naturaleza herida puede propagar enfermedades. Pero la aparición de nuevos patógenos, como el virus que causa el covid-19, otorga una nueva importancia a los esfuerzos por preservar la biodiversidad del planeta.

 

Fuente: The Economist

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