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La ingestión plástica, una trampa evolutiva

Las actividades humanas están cambiando nuestro medio ambiente. Junto con el cambio climático y una pérdida generalizada de biodiversidad, la contaminación por plásticos ahora desempeña un papel predominante en la alteración de los ecosistemas a nivel mundial.

Un estudio señala que en promedio una persona podría ingerir aproximadamente 5 gramos de plástico cada semana, el equivalente al peso de una tarjeta de crédito. El análisis “Naturaleza sin plástico: evaluación de la ingestión humana de plásticos presentes en la naturaleza”, elaborado por Dalberg, basado en un estudio solicitado por WWF y realizado por la Universidad de Newcastle, Australia, sugiere que las personas están consumiendo alrededor de 2,000 pequeñas piezas de plástico cada semana. Eso equivale a aproximadamente 21 gramos al mes, poco más de 250 gramos al año.

El estudio demostró una amplia gama de patrones de ingestion de plástico denominados trampas evolutivas que provocan que los organismos exploten recursos de peor calidad y disminuyan su eficacia biológica.

La teoría de la trampa evolutiva nos permite identificar tres factores principales que pueden impulsar la ingestión de plásticos:

* la disponibilidad de plásticos en el medio ambiente,
* el umbral de aceptación de un individuo y
* la superposición de señales dadas por los alimentos y plásticos naturales.

La contaminación por plástico es una gran amenaza para la vida silvestre, no solo a través de la ingestión de microplásticos, sino también a través del enmallamiento y la destrucción de hábitats.

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