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La organización de conservación del medio ambiente OceansAsia, representada por Garay Strocks, hizo noticia en Hong Kong con la documentación de 70 mascarillas quirúrgicas en un tramo de playa de 100 metros en la Isla Soko. Lo impactante es que luego de limpiar, regresó 4 días después y nuevamente las mascarillas aparecían estancadas en la arena. Esta situación se replica en todas partes del mundo, el planeta entero está inundado de plástico pandémico. Los reportes de la  Asociación Internacional de Residuos Sólidos (ISWA) afirman que sólo en Estados Unidos el consumo de plástico de un solo uso incrementó en un 300% aproximadamente. Así también, Grand View Research pronostica que el mercado global de mascarillas desechables presentará un aumento de $800 millones en 2019 a $166 mil millones en 2020.

Pero la protección personal es la punta del iceberg. El Instituto Peterson de Economía Internacional señala que el comercio electrónico se ha potenciado en un 65% en los continentes de América y Europa; alrededor de 2,500 millones de usuarios visitaron el sitio web de Amazon. Esto ocasiona que se utilicen varias capas de plástico en la envoltura de los productos a modo de seguridad para su posterior entrega. Al mismo tiempo, la alta demanda en el servicio de comidas a domicilio también requiere el uso de plástico y más aún si se consideran los condimentos o aderezos extras.

Como si fuera poco, la caída del precio del petróleo incide de forma directa en la contaminación. El petróleo es un componente importante en la mayoría de los plásticos y ahora son más económicos de producir, dice David Xie de la Universidad de Warwick. Por ello las empresas carecen de incentivos o motivaciones para priorizar el uso de materiales reciclados. Además del aspecto económico, en la gestión gubernamental los efectos ya son palpables; los municipios de todo el mundo han reducido sus esquemas de reciclaje y en consecuencia la existencia exorbitante de desechos plásticos. También se cerraron las plantas de reciclaje como medida para evitar la propagación del virus y el contacto por parte de recolectores y clasificadores con la basura, porque los estudios estiman que el covid 19 tiene la capacidad de sobrevivir durante 72 horas en el plástico.

Entonces, ¿qué pasa con los desechos plásticos? pues, terminarán en vertederos o incinerados. Lo cual puede acarrear problemas futuros. En el caso de los vertederos, estos son los responsables de las mayores fugas de plásticos en los océanos, y la incineración no es mucho mejor, las instalaciones donde se realizan suelen ser de mala calidad, por lo tanto no logran destruir el plástico en su totalidad, lo que deja niveles considerables de nano y micropartículas. Ambos pueden ser emitidos a la atmósfera y causar cánceres o filtrarse en el agua subterránea y eventualmente a los océanos.

Fuente: www.economist.com

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